La caída al abismo tiene fecha: 10 de abril

Las vidas de miles de familias de todo el país, cuyas economías domésticas dependen de sus trabajos en la hostelería y, especialmente, en el sector de la restauración penden de un hilo.

El cierre de los restaurantes y cafeterías dictado el pasado 14 de marzo como medida del estado de alerta envió a sus casas a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras y dejó sus ingresos en manos de la gestión de los ERTEs por parte de las empresas, de la agilidad de tramitación por la autoridad laboral en cada caso y de que el SEPE fuese rápido en el pago de las prestaciones por desempleo.

La tramitación del ERTE por fuerza mayor prácticamente se ha reducido a la comunicación a la Representación Legal de los Trabajadores de la motivación de la fuerza mayor y de la plantilla afectada. Con una negociación prácticamente inexistente, sólo en algunos casos se pudieron establecer Comisiones de Seguimiento de la evolución de los ERTE, que concluyó con la decisión general de las empresas de no complementar el subsidio de desempleo, procediéndose a tramitar con la Dirección General de Trabajo dichos ERTES.

En UGT, desde el primer día hemos intentado concienciar, hacer ver a las compañías que si bien esta crisis sanitaria no tiene origen en sus decisiones, sí tienen una responsabilidad social con sus trabajadores ante un momento crítico como el actual. Hablamos de establecer medidas que no lleven al abismo a las familias que con sólo 13 días de salario tienen que sobrevivir hasta poder cobrar la prestación por desempleo, que en el mejor de los casos será del 70% de la base reguladora de los últimos 180 días. No olvidemos que no se ha querido acordar ningún tipo de complemento, ni tan siquiera el adelanto del restante de la nómina del mes de marzo, que ya veríamos en qué condiciones podría ser devuelta, y todo esto en un sector ya de por sí con salarios bajos. Los 13 días abonados suponen aproximadamente 400-450€ para aquellos que tienen la suerte de tener una jornada de 40 horas semanales.  Si alguien cree que cualquier familia puede sobrevivir con esa mínima cantidad y hacer frente a la alimentación de sus hijos, el pago de servicios básico como la luz, el agua, el gas o el pago del alquiler, comete un profundo error. Si las empresas no se quitan la venda de los ojos y deciden dar un paso adelante a favor de sus trabajadores, cometerán el mismo grave error. De esta crisis, o salimos todos juntos o no saldremos. Las empresas tienen que reaccionar.

Asumimos que estamos ante una situación de crisis económica desconocida y no sabemos cuánto tiempo durará, pero también hay que reconocer que las grandes corporaciones de este país Grupo ALSEA (Vips, Ginos, Starbucks, Fridays, Foster’s Hollywood, Dominos´s Pizza), AMREST (Tagliatella, KFC, Blue frog), Restaurant Brands Iberia (Burger King Spain, Tim Hortons, Popeyes), Grupo Rodilla, Tastia Group (Muerde la Pasta) o Pasnsfood (Pans&Company, Freco, Ribs), Restabell (Taco Bell), Mcdonald’s entre otras, tienen un músculo económico del que carecen las trabajadoras y trabajadores de este sector. Empleados que ya sufrieron en sus carnes hace no tanto tiempo las consecuencias de la crisis anterior con reducciones de jornada, congelación de salarios, jornadas extenuantes, etc. Compañeros y compañeras que han llegado a este momento sin capacidad alguna de hacer frente al día a día, de llevar un plato de comida a sus hogares.

Las organizaciones sindicales siempre hemos sido responsables ante la necesidad de tomar decisiones en aquellas situaciones que la realidad económica del momento requería, medidas siempre difíciles y que por responsabilidad acordamos. Qué podemos decir de cada uno de los trabajadores y trabajadoras, siempre arrimando el hombro para salir hacia delante y ahora abandonados por quienes tienen la obligación moral de defenderles.

Si el día 10 de abril no llegan las prestaciones de desempleo, que son un bálsamo que no la solución, las familias quebrarán económica, social y anímicamente y no habrá remedio.

Ha llegado el momento en que las empresas deben tomar decisiones con carácter de urgencia, no pueden abandonar a sus empleados. O salimo juntos de esta crisis o nos dirigimos al abismo. No podemos esperar a mañana, será tarde.

El abismo está a la vuelta de la esquina. Reaccionen, señores, la sociedad sabrá reconocerlo o nunca lo olvidará.